Lo que necesitas saber para que tu caballo viaje seguro

La mayoría de los caballos de silla son transportados al menos varias veces en su vida en remolque o en camión. Puede ser por la compra/venta del caballo, un cambio de cuadra, una salida a un concurso, una visita a la clínica o, en el caso de las yeguas, una cubrición. Los motivos pueden ser muchos, pero para la mayoría de los caballos, incluso los experimentados, un viaje así siempre es una experiencia intensa y una fuente de estrés mayor o menor. Precisamente por eso debemos hacer todo lo que esté en nuestra mano para que el caballo viaje lo más tranquilo y, sobre todo, lo más seguro posible. Al leer este artículo sabrás cómo preparar al caballo para el viaje y qué debes proporcionarle durante el trayecto para que llegue en las mejores condiciones.

¿Remolque o camión?

Los caballos pueden transportarse en camiones para caballos o en remolques especialmente diseñados (los llamados vans). La diferencia se ve a simple vista. En el camión, la parte donde van los caballos es parte integrante del vehículo; el remolque, en cambio, es un elemento aparte que se engancha al coche que va a tirar de él. Para la gran mayoría de los caballos resulta más cómodo el viaje en camión, que es más estable que el remolque y más fácil de maniobrar (por eso toma las curvas con más suavidad y «traquetea» menos). Los caballos grandes y pesados, en particular, pueden tener problemas para mantener el equilibrio en un remolque. Las diferencias entre estos medios de transporte quizá no sean tan importantes si vamos a un concurso en la localidad vecina, pero si planeamos un viaje de varias horas, la diferencia será muy perceptible para nuestro caballo.

¿Cómo preparar el vehículo para el transporte?

Elijamos la opción que elijamos, y sea el vehículo nuestro o alquilado, hay algunas cosas básicas de las que deberíamos ocuparnos antes de ponernos en marcha.

  1. Asegúrate de que el vehículo esté en buen estado técnico. Revisa en especial el suelo, por si hubiera agujeros o irregularidades.
  2. Cuida el suelo sobre el que van a estar los caballos. Evita camas polvorientas; en un viaje lo que mejor funciona es la viruta.
  3. El vehículo debe tener una ventilación adecuada. Sobre todo en días muy calurosos, un buen flujo de aire es fundamental.
  4. Cuelga redes de heno. Aunque durante el transporte el caballo no debería tomar pienso, sí debe tener acceso continuo a forraje. Poder picar heno reduce mucho el aburrimiento y el estrés, y además previene los cólicos. Puedes humedecer ligeramente el heno para que no suelte polvo. Es importante, porque durante todo el trayecto la red estará muy cerca del hocico y los ollares del caballo.
  5. Invierte en un sistema de cámaras. Así podrás observar al caballo en tiempo real durante el viaje y reaccionar rápido si surge algún problema. Es muy importante que la cámara tenga también visión nocturna.

¿Cómo preparar al caballo para el transporte?

Preparar bien al caballo es tan importante como preparar el camión o el remolque en el que va a viajar. Así no solo podemos evitar posibles lesiones, sino también reducir mucho el estrés que le provoca el viaje.

  1. Nunca dejes el embarque para el último momento. Sobre todo si el caballo no viaja a menudo o tiene problemas para subir al remolque. Reserva tiempo suficiente para hacerlo con calma. Si el caballo va a ser transportado por primera vez en su vida, empieza a acostumbrarlo a subir al remolque/camión al menos unos días antes.
  2. Prepara una cabezada de cuadra y un ramal adecuados. Durante el viaje el caballo puede, por ejemplo, perder el equilibrio y dar un tirón brusco con la cabeza. Una cabezada con almohadillas suaves de borreguito lo protegerá de las rozaduras. En el viaje también funciona mejor un ramal de transporte elástico como este (muchos vehículos ya lo llevan de serie), que amortigua los posibles tirones.
  3. Ocúpate de proteger bien las patas. Incluso en un viaje corto se recomienda usar protectores de transporteque protegen las patas del caballo de heridas o lesiones. Los protectores deben cubrir también la corona y la parte superior del casco. Muchos caballos necesitan tiempo para acostumbrarse a este tipo de protectores, así que intenta que el caballo camine con ellos unos días antes del viaje previsto.
  4. Protege el maslo de la cola. Esta parte del cuerpo del caballo está especialmente expuesta durante el transporte. Muchos caballos, para equilibrarse mejor, intentan apoyar la grupa en la puerta o la pared del vehículo. Eso puede provocar rozaduras graves en el maslo y estropear el pelo. Si no tienes un protector profesional para el maslo, puedes sustituirlo por un trozo de espuma fina envuelto en una venda elástica.
  5. No des pienso al caballo al menos una hora antes del viaje. El caballo tendrá muy limitado el movimiento, así que sus procesos digestivos no serán demasiado eficientes.
  6. Recuerda llevar siempre contigo el pasaporte del caballo (con las vacunas al día). En cualquier momento pueden pedirte que lo enseñes, y la mayoría de los centros hípicos no dejan entrar a un caballo en sus instalaciones sin comprobar antes su pasaporte.

¿Cómo cuidar del caballo durante el viaje y al terminarlo?

Ya sabemos en qué fijarnos al preparar a nuestro caballo y el vehículo en el que va a viajar. Pero ahí no termina nuestra responsabilidad.

Unos cuidados adecuados durante el viaje y justo después de terminarlo (o su ausencia) pueden influir mucho en el estado en que el caballo llega a su destino y en el tiempo que necesitará para recuperarse del todo.

  1. Recuerda que el caballo no siente el frío igual que nosotros y que, si las temperaturas no son bajas y el caballo no está esquilado, no necesitará manta (para el caballo es más peligroso el sobrecalentamiento). Si transportamos al caballo en invierno, en cambio, debemos ponerle una manta con un gramaje adecuado a las condiciones meteorológicas.
  2. Cuida la hidratación del caballo. En el transporte el caballo no tiene acceso permanente al agua, así que lleva siempre un cubo (puedes llenarlo en una parada, por ejemplo en cualquier gasolinera) y, si el viaje dura más de unas horas, intenta darle de beber.
  3. Al llegar al destino, da con el caballo un paseo a mano de al menos 10-15 minutos antes de llevarlo al box. Eso estimulará su circulación y su metabolismo y permitirá que los músculos se relajen.
  4. Espera al menos una hora tras finalizar el transporte antes de darle pienso. Durante ese tiempo, eso sí, el caballo debe tener acceso a heno. Recuerda llevarte tu propio pienso y avena (y, si tienes sitio suficiente, también heno), lo que el caballo come a diario en casa. El estrés del viaje y de estar en un lugar nuevo puede reducirle el apetito, y no será muy dado a probar cosas nuevas.
  5. Si el viaje dura más de 8-10 horas, intenta darle al caballo un descanso de varias horas y, a ser posible, la oportunidad de pastar un rato, aunque sea a mano. Así el caballo podrá comer en postura natural (con la cabeza baja), lo que permite que los senos nasales drenen. Eso puede prevenir en buena medida las infecciones respiratorias y la llamada fiebre de transporte.