¿Cómo es el cuidado diario del caballo y cuánto tiempo lleva?
Si te estás planteando tener tu propio caballo, seguro que ya sabes que conlleva un gran compromiso no solo económico (sobre los costes de mantener un caballo puedes leer más en este artículo), sino quizá, ante todo, de tiempo. A quienes han tratado sobre todo con caballos de escuela puede costarles imaginar cómo es todo esto «entre bastidores». Hablamos del cuidado diario del caballo, que lleva bastante tiempo. En este artículo te acercaremos cómo son las tareas más rutinarias, que deben realizarse con regularidad para que tu caballo esté en buena forma no solo física, sino también psíquica.
El trabajo en la cuadra y en el paddock.
Las tareas obligatorias podemos dividirlas en las que deben realizarse a diario (sin excepción), las que basta con hacer una vez por semana y otras que, según las necesidades individuales del caballo, deben realizarse con regularidad pero con intervalos más largos (una vez cada varias semanas o incluso meses).
La rutina diaria:
- Limpieza de los boxes. Tanto si nuestro caballo está sobre paja como sobre serrín, cada día deberíamos retirar los excrementos y la cama húmeda y reponerla con cama limpia. No es solo una cuestión de estética. Estar sobre una cama húmeda y sucia afecta muy negativamente al estado de los cascos y las patas del caballo (entre otras cosas, puede causar dermatitis de la cuartilla, los llamados barros). Además, el amoníaco del orín del caballo irrita las vías respiratorias.
- Dar heno y pienso concentrado. El caballo debería tener acceso continuo (o al menos durante la mayor parte del tiempo) al heno. Esto es especialmente importante en invierno, ya que el heno es la base del sistema de calefacción interna del caballo. La mayoría de los caballos que trabajan montados reciben pienso concentrado dos veces al día, aunque las necesidades individuales en esto pueden ser muy distintas.
- El cuidado diario. Cada día el caballo debería, aunque sea por encima, cepillarse. Gracias a ello no solo mantendremos el pelo del caballo en buen estado, sino que también podremos comprobar si tiene rozaduras, heridas u otros cambios preocupantes. Es especialmente importante limpiar los cascos a diario y revisar el estado de las herraduras por si hay clavos flojos o doblados.
- Garantizar el ejercicio. Independientemente del tiempo que haga, el caballo debería tener garantizado ejercicio a diario. Esto no significa, por supuesto, que deba montarse todos los días. La intensidad y el tipo de ejercicio deberían adaptarse a la edad y la forma física de nuestro caballo y a lo que ofrece la cuadra donde está. Recuerda que ni siquiera salir con regularidad al paddock proporciona siempre a nuestro caballo la cantidad de ejercicio adecuada. A menos que sea un pasto grande y con hierba, donde el caballo permanece la mayor parte del día y que lo motiva a moverse constantemente mientras pace, con mucha frecuencia observamos caballos que se pasan la mayor parte del tiempo en el paddock simplemente parados. Esto ocurre sobre todo en los paddocks de arena. En ese caso, si el caballo no trabaja montado, debes tener en cuenta la necesidad de proporcionarle ejercicio de otro modo, por ejemplo, en el caminador o dando cuerda.
- Poner la manta. Sobre todo en la temporada de otoño-invierno y, en su caso, en verano, si usamos mantas especiales de protección contra los insectos. No todos los caballos necesitan manta, pero si nuestro caballo está esquilado o es especialmente sensible, debemos acordarnos de usar mantas adecuadas, adaptadas a la temperatura y al tiempo. El caballo debería tener una manta para el paddock y otra para cuando está en la cuadra o camina en el caminador. Cambiando las mantas según la situación, evitarás el sobrecalentamiento del caballo (que puede ser más peligroso para él que las temperaturas bajas) o la situación en la que el caballo esté con una manta húmeda.
Tareas que se hacen una vez por semana:
- Lavar a fondo los comederos, bebederos y cubos del pienso. Aunque todas estas cosas deberían mantenerse limpias a diario (sobre todo los bebederos, para que el caballo tenga siempre acceso a agua fresca y limpia), una vez por semana conviene someterlas a una limpieza a fondo. Hablamos de retirar restos de pienso u otra suciedad.
- Limpieza del paddock. Al menos una vez por semana conviene retirar el estiércol del paddock (en verano podemos hacerlo incluso más a menudo). Esto evitará una proliferación excesiva de moscas y que sus larvas lleguen al aparato digestivo del caballo. También conviene aprovechar ese momento para revisar en general el sustrato y la valla por si hay daños o cualquier cosa que pudiera ser peligrosa para el caballo, como objetos afilados en el suelo, cintas sueltas o rotas o clavos salientes.
- Cuidar el equipo. Una vez por semana conviene revisar el equipo que más usamos y limpiarlo y mantenerlo. Es especialmente importante en el caso de los elementos de cuero (silla, cabezada, cincha, aciones, cabezal, etc.), ya que, sin el cuidado adecuado, el cuero se vuelve rígido y propenso a romperse. Esto vale también para las mantas, los sudaderos, las vendas y otros accesorios que pueden necesitar lavado o reparación. Con un buen cuidado, el equipo de cuero de distintos materiales te durará muchos años.
Qué hay que recordar cada varias semanas o meses:
- La visita del herrador. Si tu caballo está herrado o necesita recorte, recuerda las visitas regulares del herrador. Por norma, deberían realizarse cada 6-8 semanas. Aunque nuestro caballo no pierda una herradura por sí solo, dejarlo con las mismas herraduras más tiempo afecta muy mal a los cascos y, en casos extremos, puede provocar daños o deformaciones.
- Vacunaciones y desparasitaciones. Deberíamos acordar con nuestro veterinario las fechas de las vacunas y de la administración del antiparasitario.
- El dentista. Al menos una vez al año, el dentista debería revisar la dentadura de nuestro caballo y hacer un limado u otra intervención según las necesidades.
¿Pupilaje o cuadra en casa?
Como ves, el cuidado del caballo lleva bastante tiempo y, lo más importante, las cosas básicas deben realizarse con regularidad. Así que, si te decides por tener el caballo en una cuadra en casa, tienes que contar con que, a determinadas horas, tú u otra persona debéis estar presentes. Recuerda que los caballos necesitan rutina. Los estudios demuestran que estos animales tienen mayor bienestar psíquico (y trabajan de forma más eficiente) si su alimentación, descanso o trabajo se realizan a horas determinadas del día. Por eso, para no estar tan atados, muchas personas optan por tener los caballos en pupilaje. El coste de mantenimiento puede ser mayor, pero nos da bastante flexibilidad, ya que normalmente (depende de los acuerdos individuales) las tareas diarias, como la limpieza de boxes y paddocks o la alimentación, las realizan los empleados de la cuadra. También pueden encargarse de sacar al caballo al paddock, ponerle la manta o incluso trabajarlo si durante un tiempo no pudiéramos ir a la cuadra (estas cosas suelen conllevar suplementos). Pero incluso si optamos por el pupilaje, para ser un propietario responsable debemos contar con que el cuidado del caballo son largas horas pasadas en la cuadra, independientemente del tiempo que haga o de cómo nos encontremos.
Por eso no conviene apresurarse en la decisión de comprar un caballo propio hasta el momento en que estemos seguros de que podremos dedicarle la cantidad de tiempo adecuada y de que será para nosotros una alegría, y no un sacrificio. Si no estás seguro de si podrás asumir semejante reto en tiempo y en dinero, conviene empezar por la media pensión de un caballo (muchas cuadras y particulares ofrecen esta opción), en exclusiva o unos días a la semana.