La mejor cama para tu caballo. ¿Qué tener en cuenta al elegirla?
Los tiempos en que la única opción de cama para nuestras monturas era la paja quedaron atrás hace mucho. Hoy el mercado nos ofrece muchas más posibilidades, gracias a lo cual cada propietario puede adaptar el tipo de cama a las necesidades individuales de su montura.
En lo que a la cama se refiere, muy a menudo optamos por la variante más accesible y económica, sin analizar demasiado nuestra elección. No hay, por supuesto, nada malo en ello, siempre que nuestro caballo no tenga necesidades especiales. Aun así, conviene echar un vistazo a las opciones posibles. La riqueza del surtido puede provocar un ligero mareo, sobre todo si no sabes cuáles son las diferencias más importantes entre los tipos de cama y qué deberías tener en cuenta. Por eso, en este artículo describiremos tanto los tipos de cama más conocidos como las opciones menos populares, y presentaremos sus ventajas e inconvenientes más importantes.
¿Qué tener en cuenta al elegir la cama para nuestro caballo?
La elección de la cama es algo muy individual y en ella influyen muchos factores. Por eso mismo no podemos determinar cuál es la mejor ni dar una respuesta universal a la pregunta de qué cama elegir. En apariencia, su función parece clara: aislar al caballo del suelo duro y frío, aumentar su seguridad y comodidad (evitar resbalones o lesiones al tumbarse y revolcarse) y absorber al máximo la orina y los excrementos. Sin embargo, la cantidad de opciones ya disponibles, y las nuevas que van apareciendo, responde a las diversas necesidades de los caballos según su forma de mantenimiento, su forma física o el trabajo que realizan. Tampoco carecen de importancia las preferencias y prioridades de los propietarios. Una cama bien elegida puede influir positivamente en la comodidad y la salud de nuestro caballo y, al revés, mal elegida, reduce su bienestar.
Al elegir la cama, debemos tener en cuenta muchos factores en los que a menudo ni siquiera pensamos al decidir un cambio, como por ejemplo:
- Disponibilidad de la cama – asegúrate de que la cama elegida está disponible en tu zona y podrás pedirla con regularidad, sin pagar sumas desorbitadas por el envío y sin arriesgarte a que el tiempo de espera se alargue a semanas o meses (puede provocarlo, por ejemplo, tener que traerla del extranjero o la falta de un representante/distribuidor del fabricante en tu región).
- Almacenamiento – antes de decidirte a cambiar de cama, comprueba si tienes un sitio adecuado para almacenar una cantidad mayor. Ten en cuenta los requisitos que suele indicar el fabricante (temperatura, humedad, tiempo máximo de conservación, etc.). La cama debería almacenarse en la cuadra o muy cerca, para que puedas llevarla sin problemas al box.
- Polvo – si tu caballo tiene problemas respiratorios, necesitarás una cama que no suelte polvo y que no tenga polvo (o que lo tenga en cantidad mínima). En esa situación, lo mejor es consultar con el veterinario, que debería aconsejarte sobre la mejor opción.
- Capacidad de absorción – una de las funciones más importantes de la cama es absorber la orina y la humedad. No quieres que tu caballo esté sobre una cama húmeda ni expuesto a inhalar el amoníaco que desprende la orina y que irrita las vías respiratorias. Piensa en la capacidad de absorción de la cama en función de la frecuencia con la que se limpia el box, del tiempo que el caballo pasa en la cuadra, etc. La absorción influye mucho en la cantidad de cama que necesitarás.
- Comodidad – entre las funciones de la cama está también garantizar el máximo de comodidad a tu caballo y permitirle tumbarse (y revolcarse) con libertad y seguridad. Esto es tanto más importante cuanto más tiempo pasa el caballo en el box. Si en la cuadra tenemos suelos de hormigón, necesitamos una buena cantidad de cama para descargar las articulaciones de nuestro caballo y darle sensación de comodidad. Si el suelo está equipado con alfombras de goma, la cantidad de cama necesaria puede ser menor.
- Eliminación de la cama – la opción más frecuente es el compostaje, pero las distintas camas necesitan un tiempo diferente para descomponerse en abono, y también es distinta la cantidad de espacio que requieren. Piensa si tienes las condiciones adecuadas para compostar la cama o si quizá será necesaria su recogida por una empresa que se dedique a ello (costes adicionales).
- Precio – aunque a todos nos gustaría darle a nuestro caballo lo mejor, normalmente nos limitan, en mayor o menor medida, nuestras finanzas. Antes de decidirte por una nueva cama, procura estimar qué cantidad necesitarás al mes y qué costes generará (cama, envío, almacenamiento, eliminación). Comprueba la opción de hacer un pedido conjunto de mayor cantidad con personas de tu cuadra o de la zona, lo que puede reducir el precio.
- Palatabilidad de la cama – importante, sobre todo si tu caballo tiende a comerse la cama de debajo y tiene problemas para mantener el peso. Para evitarlo, se puede usar una cama que no le resulte apetitosa (en la práctica, cualquiera menos la paja). Esta solución se emplea también a menudo en caballos en entrenamiento deportivo intenso y con una dieta estricta.
- Otros – la cantidad de tiempo que el caballo pasa en el box, cuánto bebe y con qué frecuencia y en qué cantidad orina, si mantiene limpio el box o más bien lo ensucia mucho y remueve la cama. Todo esto influye en la frecuencia con la que habrá que cambiar la cama y en la cantidad necesaria (costes y nuestro tiempo).
Los 5 tipos de cama más populares: ventajas e inconvenientes
Ahora que ya sabes qué debes tener en cuenta al elegir la cama, veamos sus distintos tipos y sus ventajas e inconvenientes.
Paja
Sin duda la más popular de todas las camas, presente en casi todas las cuadras. La paja no solo es fácil de conseguir y relativamente barata, sino que además tiene un aspecto estético.
Ventajas:
- Disponibilidad.
- Precio relativamente bajo.
- Un buen aislamiento aporta calor y comodidad.
- Se composta muy bien, dando un abono valioso.
Inconvenientes:
- Capacidad de absorción relativamente baja.
- Requiere condiciones especiales de almacenamiento; de lo contrario, es propensa a pudrirse y enmohecerse.
- La paja no se recomienda para caballos (ni personas) con problemas respiratorios, por su gran cantidad de polvo.
- Los caballos se la comen de buen grado.
Serrín
La segunda opción más popular. Recuerda que, si te decides por ella, debe ser serrín vendido con destino a cama para animales. El serrín normal de aserradero puede contener elementos peligrosos o afilados y sustancias nocivas.
Ventajas:
- Disponibilidad.
- Precio asequible (aunque puede depender de la región).
- Un serrín de buena calidad tiene poco polvo.
- Envasado en sacos de plástico, es fácil de almacenar y transportar.
- Buena absorción en comparación con la paja.
- Los caballos no se lo comen.
- Ofrece un muy buen apoyo para las patas del caballo.
Inconvenientes:
- En algunos caballos puede provocar alergia.
- Si es demasiado fino, aunque absorbe más, puede soltar polvo.
- Es necesario retirar el serrín húmedo con frecuencia (lo mejor, dos veces al día).
- Se descompone mucho más despacio que la paja; es la que más tarda en compostar (hasta un año).
Pellet
Una cama muy versátil y de alta calidad. El pellet suele estar hecho de serrín prensado de coníferas. Gracias a su muy baja humedad (6-8 %), es absorbente y rinde mucho. Recuerda que, al llenar el box de pellet, primero debes rociarlo ligeramente con agua y esperar unos 20 min para que se esponje y ablande.
Ventajas:
- Muy absorbente.
- Fija muy bien el amoníaco y elimina el mal olor.
- Un pellet de buena calidad es un producto estéril, sin polvo, moho ni hongos. Ideal para caballos con alergias cutáneas y problemas respiratorios.
- Fácil de almacenar.
- Composta muy rápido (unas 3 semanas).
- Fácil de mantener limpio. Basta con retirar las zonas húmedas y los excrementos y añadir pellet, de media, una vez por semana.
- Poco apetitoso para los caballos.
Inconvenientes:
- Precio alto en comparación con otras camas.
- Oferta de fabricantes relativamente escasa.
La turba y sus mezclas.
En los últimos años podemos encontrarla en algunas cuadras como una valiosa cama para caballos. Este tipo de turba se somete a un tratamiento térmico especial y a un despolvado para eliminar hongos, esporas y moho; solo entonces puede usarse. A veces se añaden a la turba mezclas de hierbas que, a modo de inhalación, facilitan la respiración a los caballos alérgicos.
Ventajas:
- Muy buena absorción y fijación del amoníaco.
- Ideal para caballos con alergias o RAO (asma equino).
- Ofrece un muy buen entorno para las patas del caballo y previene la pudrición de las ranillas.
- La cama más ecológica.
- El compostaje prácticamente no es necesario; puede servir de inmediato como abono.
Inconvenientes:
- Precio y disponibilidad limitada.
- Aspecto poco estético (la turba es de por sí terrosa; aunque no lo esté, parece sucia).
- Se congela con temperaturas bajas (no sirve en invierno para cuadras abiertas).
La cama de lino.
La cama elaborada con paja de lino picada se está volviendo últimamente bastante popular gracias a sus propiedades casi «mágicas». Extraordinariamente absorbente (1 kilo de esta paja puede absorber hasta 5 litros de líquido) y de propiedades hipoalergénicas, ha ganado rápidamente muchos adeptos.
Ventajas:
- Muy buena absorción y fijación del amoníaco. La capa superior de paja permanece seca y toda la humedad cae hacia abajo.
- Compostaje rápido (2 veces más rápido que el de la paja normal).
- Hipoalergénica.
- Los caballos no la comen de buen grado, por su sabor amargo.
- Muy buen aislamiento térmico.
- Fácil de almacenar.
Inconvenientes:
- Precio más alto que el de la paja normal.
- Menor disponibilidad.
- En caballos que remueven la cama puede costar formar un buen colchón, ya que, para lograrlo, la capa inferior no debería moverse (en ese caso, sin embargo, puede usarse junto con alfombras y cambiarse más a menudo).