¿Qué riendas serán las mejores para mí?
Las riendas junto con un bocado bien elegido constituyen el nexo entre la mano del jinete y la boca del caballo. Precisamente por eso, al elegir las riendas conviene asegurarse de que nos ayuden a transmitir las señales a nuestro caballo de la forma más sutil y precisa posible. Sea cual sea el estilo de monta o la disciplina, las riendas deben cumplir tres condiciones básicas: ser seguras, funcionales y cómodas. Es uno de los elementos del equipo que más influye en nuestra comodidad durante la monta. Unas riendas demasiado anchas (o estrechas), que resbalan o rozan, pueden convertir cualquier paseo en un suplicio. Para evitarlo, en este artículo te presentamos los tipos de riendas más habituales y sus principales ventajas e inconvenientes, que a menudo no se aprecian a primera vista.
Riendas unidas y separadas
En todas las disciplinas del estilo clásico inglés (salto, doma, concurso completo, etc.) se emplean riendas unidas. Esto significa que las riendas están unidas por una hebilla, formando así un sistema cerrado, y el jinete, al sujetarlas, usa ambas manos y reparte la presión de manera uniforme a los dos lados de la boca del caballo. Son las riendas más habituales. Las riendas separadas (split reins) se utilizan principalmente en algunas pruebas de western , y ello se debe a que resulta mucho más fácil manejarlas con una sola mano. Es muy útil en situaciones en las que la otra mano sujeta una cuerda o se necesita, por ejemplo, para abrir una cancela. Tradicionalmente, este tipo de riendas son bastante largas (hasta 2,4 m), para que el jinete pueda ajustarlas según sus necesidades o incluso anudarlas, y se sujetan cruzadas sobre el cuello del caballo. Lo más habitual es que las riendas de tipo split sean de cuero y se empleen junto con bocados con camas (curb bit).
¿Qué material elegir?
Tenemos muchas opciones, tanto en materiales naturales como sintéticos. Elijamos lo que elijamos, es importante que las riendas no sean demasiado ligeras y que nuestro caballo también pueda percibir bien su peso. De este modo, el caballo debería aprender a responder a la simple tensión o cesión de la rienda, lo que nos evitará ejercer una presión excesiva sobre el bocado. Unas riendas demasiado ligeras pueden hacer que al caballo le cueste entender nuestras señales.
Riendas de cuero – gozan de gran popularidad, porque el cuero, gracias a su flexibilidad, se acomoda muy bien en la mano. Permite dar señales precisas y «sentir» mejor la boca del caballo. Las riendas de cuero funcionan muy bien montando con un contacto más firme, por ejemplo en la pista de doma. El cuero es además un material bastante resistente al desgaste y, aunque las riendas fabricadas con él pueden ser más caras, nos durarán mucho tiempo y envejecerán bien, a diferencia de sus equivalentes sintéticos. Riendas de cincha – fabricadas con un tejido resistente, a menudo rematado con piezas de cuero (o sintéticas) en los extremos. Este tipo de riendas es una alternativa bastante más económica a las de cuero y, gracias a las propiedades del material, resultan también suficientemente suaves y cómodas. Las riendas de cincha suelen llevar topes de goma (piezas de goma o cuero repartidas de forma uniforme por la parte de la rienda que está en contacto con la mano del jinete) para que no se desplacen de forma indeseada. Además, las riendas de cincha pueden ir engomadas, es decir, cosidas con hilos de goma a lo largo de toda su longitud, como las riendas de cincha antideslizantes de Balotade. Esta solución proporciona un agarre aún más seguro y permite regular más rápido la longitud de la rienda. Riendas de goma – riendas cuya parte superior es de goma densamente cubierta de pequeños relieves. Este tipo de riendas ofrece un agarre muy seguro y por ello funcionan bien en condiciones extremas, como montar bajo la lluvia, en el agua o sobre un caballo muy sudado. Por sus propiedades se emplean a menudo en concurso completo, en pistas de salto o al montar caballos de carreras. Son relativamente gruesas y a algunos jinetes, que prefieren «sentir» mejor la rienda, pueden resultarles incómodas. Más aún que en otros modelos, conviene fijarse en que no sean demasiado anchas (la anchura estándar es de unos 1,5-1,8 cm). Un ejemplo de riendas cómodas y a la vez muy antideslizantes es, por ejemplo, este modelo disponible en la oferta de Balotade.
Riendas de biothane/PVC – riendas fabricadas con materiales sintéticos muy ligeros. El biothane se caracteriza además por su gran flexibilidad y, al mismo tiempo, por su resistencia al deterioro. Este tipo de riendas suele ser también relativamente fino. Algo que puede ser importante para algunos: los productos de biothane son totalmente veganos. Los materiales sintéticos son fáciles de limpiar y no absorben humedad, lo que los hace muy higiénicos (basta enjuagarlos con agua después de montar para que enseguida estén secos y listos para volver a usarse). Por eso y por su ligereza se utilizan a menudo en raids de larga distancia y en carreras de caballos, pero también ganan cada vez más popularidad entre jinetes que simplemente buscan riendas resistentes y fáciles de mantener. Las riendas sintéticas suelen estar disponibles en muchos colores, lo que puede aportar un toque interesante al conjunto de nuestro equipo.
Sea cual sea el tipo de riendas que elijas, asegúrate de que la parte que une la rienda con el bocado, o la que une una rienda con la otra, esté hecha de cuero o de otro material que se rompa en caso de una tracción muy fuerte. Si la pata del caballo llegara a enredarse en la rienda, por ejemplo tras una caída, esto puede evitarle una lesión grave.
Si sueles usar martingala, fíjate también en que las riendas lleven los llamados topes. Gracias a estos pequeños elementos fijados en ambas riendas, las anillas de la martingala no se desplazarán demasiado hacia delante ni se engancharán en el bocado.
Riendas: ¿cómo no usarlas?
Existen algunas reglas universales sobre el uso de las riendas que, por nuestra propia seguridad (y la de nuestro caballo), conviene conocer:
- No uses nunca riendas que estén, aunque sea mínimamente, desgastadas o dañadas. Una rienda así puede romperse más fácilmente durante la monta y provocar una situación muy peligrosa. Cualquier tipo de rozadura aumenta además el riesgo de que aparezcan ampollas en las manos del jinete.
- No ates nunca al caballo a nada usando para ello las riendas. Si el caballo se asusta, no solo puede romper las riendas, sino también dañarse la boca.
- En la medida de lo posible, no uses una rienda enganchada al bocado para llevar al caballo de la mano durante un buen rato. Para eso, utiliza siempre cabezada de cuadra y ramal.
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