Las tiendas, tanto físicas como online, están llenas de equipo y accesorios de equitación. Su variedad puede resultar algo abrumadora, sobre todo para quienes empiezan. Si te preguntas qué equipo es absolutamente imprescindible para tu caballo y qué puedes comprar más adelante (o no comprar), en esta entrada intentaremos aclararlo.

¿Cómo elegir el equipo para tu caballo?

Buena parte del equipamiento para caballos es relativamente universal y sirve para cualquier caballo. A ese tipo de equipo básico pertenecen, por ejemplo, los ramales, las cuerdas de dar los cepillos y otros accesorios de limpieza. Al comprarlos puedes guiarte solo por tu gusto y por la estética. Otro grupo lo forman las cosas cuya talla es en gran medida regulable, aunque deberías conocer al menos aproximadamente las medidas del caballo al que van destinadas. Hablamos, entre otros, de cabezones, mantas, sudaderos o protectores. La mayoría de fabricantes indica la talla con pony (la más pequeña), cob (mediana) y full (la mayor). A veces también nos encontramos con 1, 2 y 3, o simplemente con medidas en centímetros.

El último grupo lo forma el equipo que solo debería comprarse cuando conocemos las medidas del caballo, su anatomía y sus necesidades, porque un mal ajuste puede hacerle daño. Hablamos ante todo de la silla, la cabezada y el bocado.

¿Qué equipo hace falta para montar a caballo?

Para poder empezar cualquier trabajo con un caballo (aunque al principio sea solo trabajo desde el suelo) necesitarás unos cuantos elementos básicos:

Cabezón – imprescindible para llevar al caballo de un sitio a otro, atarlo durante la limpieza o cogerlo en el prado. Puedes elegir entre modelos sencillos de cincha resistente, cabezones con forro o con inserciones blandas donde más presiona, y cabezones de cuero.

Ramal – una cuerda que, enganchada al cabezón o a la cabezada, permite llevar al caballo con seguridad. Al comprarlo, fíjate especialmente en el mosquetón. Son muy populares los llamados mosquetones de seguridad, que se abren solos ante un tirón fuerte. Si bien en algunas situaciones eso puede evitar una lesión al caballo, cuando el ramal va destinado a un caballo joven que apenas está aprendiendo a ser llevado es mejor elegir un mosquetón normal.

Juego de cepillos – imprescindible en cualquier cuadra. El juego básico son una almohaza, al menos dos cepillos (uno blando y otro duro), un limpiacascos, una esponja y un peine para crin y cola. Es muy importante que cada caballo tenga su propio juego de cepillos, usado únicamente para él. Ayuda a evitar la propagación de enfermedades, sobre todo cutáneas.

Cuerda de dar y látigo de dar – sea cual sea el nivel de doma de tu caballo, el trabajo a la cuerda siempre será una parte importante del entrenamiento. También puede ocurrir que, por distintos motivos, el caballo no pueda trabajar bajo silla durante un tiempo: entonces el trabajo a la cuerda le ayudará a soltar el exceso de energía. Vendrá bien también un látigo largo específico que permite dar indicaciones al caballo a varios metros de distancia. Si quieres saber más sobre el trabajo a la cuerda y el equipo necesario, aquí hemos publicado más información.

Si tu caballo va a trabajar bajo silla, además de lo anterior tendrás que añadir a la lista algunas cosas más:

Silla – sin duda una de las compras más importantes para cualquier jinete. El tipo de silla depende de la disciplina y del estilo de monta que practiques. La silla debe ser cómoda para ti pero, más importante aún, debe ajustarse lo mejor posible a tu caballo y a su anatomía. Una buena silla te durará muchos años, así que precisamente en esta parte del equipo no conviene ahorrar.

Accesorios de la silla – normalmente no están incluidos en el precio de la silla y hay que comprarlos aparte. Los accesorios de la silla son ante todo la cincha, los estribos y las aciones. Sea cual sea tu disciplina, merece la pena invertir en estribos de seguridad que impidan que tu pie quede atrapado en caso de caída.

Cabezada – aquí la variedad también es enorme. La cabezada puede ser de cuero o de material sintético. Lo clave es elegir la talla correcta, para que asiente bien en la cabeza del caballo sin presionar las orejas sensibles ni la boca, muy inervada. Con la cabezada también hacen falta riendas, que rara vez se venden en conjunto. Aquí puedes leer más sobre cómo elegir las riendas adecuadas y en qué se diferencian los distintos modelos. Según la conformación y el temperamento del caballo, puede que necesites también riendas auxiliares, como una gamarra, o un petral que ayude a mantener la silla en su sitio.

Bocado – parte indispensable de la mayoría de cabezadas (aunque también existen cabezadas sin bocado). Si no estás seguro de qué bocado le irá bien a tu caballo, lo mejor es elegir uno relativamente suave y polivalente, como por ejemplo el de oliva de doble quiebre.

Sudadero – el sudadero o el pad se coloca entre la silla y el lomo del caballo. Su función es amortiguar, proteger la piel del caballo de las rozaduras y absorber el sudor. Es importante que, como los sudaderos de Balotade, esté hecho de un material que absorba bien la humedad. Para que cumpla bien su función hay que mantenerlo limpio y lavarlo con regularidad. Por eso lo mejor es tener al menos dos para ir cambiando.

Protectores/vendas – imprescindibles si tu caballo está herrado y/o vas a saltar con él. Los protectores protegen las extremidades del caballo, en especial los tendones, de lesiones mecánicas, del golpe de las barras o de que se alcance con su propia herradura. En una de nuestras entradas anteriores, que encontrarás aquí, publicamos una breve guía de protectores de entrenamiento.

Si el caballo va a ser transportado, conviene también hacerse con protectores de transporte y un protector de la cola.